Manchas en la piel

6 junio 2021

En dermatología su denominación es melasma y se caracteriza por placas de color marrón que aparecen sobre áreas de piel expuestas al sol, por lo general en la cara, pero también puede afectar escote y brazos. Suele ser simétrico y asintomático, pero, considerando que se encuentra en zonas visibles, puede afectar de manera muy negativa la calidad de vida de los pacientes, generando muchas veces angustia y afectando la autoestima, el bienestar emocional y vida social.

La pigmentación de la piel es un mecanismo de protección frente a una exposición exagerada a la luz. El melasma es un aumento de la pigmentación de la piel por depósito de melanina generada por melanocitos hiperfuncionales que causan una deposición excesiva de melanina en la epidermis y dermis. Puede ser superficial y encontrarse en las capas de la epidermis, profundo y ocupar la dermis o mixto. 

Causas

El melasma es multifactorial y podemos ver que ocurre por:

  • susceptibilidad genética, ya que existe un rol del origen étnico, siendo más frecuente en asiáticos e hispánicos;
  • estímulo hormonal, estando relacionadas las hormonas sexuales femeninas en su desarrollo, tanto el estrógeno como la progesterona, razón por la que suele ser más frecuente en mujeres (por consumo de anticonceptivos, embarazo) y trastornos tiroideos también pueden constituir un estímulo hormonal;
  • también existen desencadenantes emocionales, por estrés, mala alimentación, uso de ciertos cosméticos o el consumo de determinados fármacos; 
  • la exposición reiterada a fuentes de calor y la contaminación ambiental juegan un rol en el desarrollo del melasma;
  • y el factor más importante es la exposición solar, ya que en los países con mayor índice de radiación ultravioleta su incidencia es mayor.

La presencia de manchas en la piel y demás alteraciones, más allá de su aspecto estético, nos llevan a conocer el estado de los órganos internos y a detectar el grado de inflamación y de envejecimiento. Por ello la alimentación es fundamental para un abordaje integral del melasma, promoviendo una alimentación no inflamatoria, rica en frutas y verduras, evitando el consumo de alimentos ultra procesados y ricos en azúcar y estimulando el consumo de vitamina C, aceite de coco y colágeno también contribuiremos a la buena salud de la piel.

Tratamiento

Se aborda con un plan de tratamiento holístico que incluya todos los factores que llevan al manchado de la piel. Es un proceso que lleva tiempo y requiere intervenciones escalonadas, desde lo más sencillo a lo más complejo, combinando tratamientos y sabiendo que el cuidado del sol es DE POR VIDA, ya que una nueva exposición manchará nuevamente la piel y llevarán a una recaída. 

Se comienza con los cuidados básicos: limpieza, hidratación y protección solar con los productos apropiados para cada tipo de piel. Como primera medida se hace necesario el uso de protección solar TODOS LOS DÍAS, incluso en días nublados, ya que la exposición a la luz visible, lleva a la pigmentación.

Por otro lado, también es necesario actuar desde adentro de la piel, sobre el aparato digestivo para que pueda funcionar correctamente el tratamiento (optimizar el funcionamiento del hígado, acidificar el pH del estómago y sellar el intestino, asegurando una adecuada función de la microbiota intestinal) y el uso de suplementos nutricionales y antioxidantes tanto en forma local, sobre la piel, como sistémica, es decir, por vía oral. 

Así vemos que todas estas intervenciones requieren de un abordaje médico integral. 

Como les contaba, una vez que se incorpora en forma diaria el uso de protector solar podemos comenzar con la aplicación de ácidos en crema de uso domiciliario, aplicados por la noche y aumentando en forma progresiva la concentración de los mismos. 

Estos principios se elegirán de acuerdo al tipo de piel y se irán combinando en función de las necesidades particulares de cada caso. 

Como ejemplos podemos mencionar el uso de:

Vitamina C y resveratrol: estos antioxidantes que reducen, aclaran y previenen la aparición de manchas de la piel y pueden ser usados de día.

Ácido lactobiónico: es un polihidroxiácido que además tiene capacidad antioxidante e hidratante.

Ácido glicólico y Ácido mandélico: son alfahidroxiácidos que tienen una acción exfoliante que elimina las capas de células más superficiales que perdieron vitalidad, suavizando la piel. El principal problema de los alfa hidroxiácidos es su tolerancia. Por eso se recomienda un uso progresivo, empezando por las concentraciones más bajas. Se irán eligiendo de acuerdo a la época del año y a la intensidad que deseemos trabajar, deben ser aplicados por la noche.

Ácido Kójico, Ácido retinoico, Ácido azelaico.

Hidroquinona: debe ser usada con precaución y bajo supervisión médica ya que pueden causar enrojecimiento y quemaduras en la piel.

Ácido tranexámico: de elección en melasma con componente vascular.

Niacinamida o vitamina B3: sobre todo en pieles sensibles, con tendencia al enrojecimiento, también en pieles seborreicas con tendencia al acné.

También existen combinaciones entre los componentes mencionados que el dermatólogo irá conjugando en función de la piel del paciente. 

Con la piel preparada, se hace posible la realización de peelings en el consultorio; combinando peeling mecánico por medio de la microdermoabrasión con puntas de diamantes y químico, mediante la aplicación de ácidos, que ayudarán a homogeneizar el tono de la piel. También son útiles la mesoterapia y el plasma rico en plaquetas, sobre todo cuando el pigmento está depositado en la profundidad. 

Lo ideal es combinar estas herramientas con terapia lumínica (luz pulsada y láser q-switch, erbium, láser fraccionado) para eliminar los depósitos de pigmento, reestablecer la función de los fibroblastos y de la matríz extracelular (que constituyen  el ecosistema donde está el melanocito) y estimular la síntesis de colágeno y tratar el componente vascular del melasma. 

Pero antes de llegar al láser hay un montón de pasos previos que son indispensables para preparar correctamente la piel.

Es imprescindible una evaluación dermatológica para descartar otras causas de manchas en la piel antes de iniciar cualquier tratamiento. Es fundamental saber a qué profundidad está depositado el pigmento para elegir correctamente el tratamiento.

¡Recordá que siempre antes de iniciar cualquier tratamiento debés consultar con tu médico!

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